Actualizado el 08/04/2024
Pedro Lezcano

Pedro Lezcano


Período: XX
Nacimiento: 1920 - Madrid
Fallecimiento: 2002 - Las Palmas de Gran Canaria

Nacido en Madrid en 1920, se traslada a Las Palmas de Gran Canaria a los nueve años. Cursa estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Laguna y culmina con la especialidad de Filosofía Pura en Madrid. Tras terminar los estudios se establecerá como impresor y editor. Pronto se convertiría su imprenta en tertulia de la cultura insular. Además de escritor, fue editor, dibujante, ajedrecista y micólogo. Su faceta política le lleva a ser consejero y presidente del Cabildo de Gran Canaria y diputado del Parlamento de Canarias. Ha sido reconocido como un ejemplo de individualidad fecunda en sus diversas proyecciones creativas, y no sólo en el ámbito insular canario. Sus ansias de conocimiento eran insaciables y esa multiplicidad de aficiones lo distrajo de su labor poética, que fue desigual y con años de inactividad editorial.

Cronobiografía

Obras

  • 2019

    Paz, la palabra comprometida (Madrid: Mercurio)

  • 2016

    Narraciones (Cabildo de Gran Canaria)

  • 2006

    Cartas a Ricardo de su hermano Pedro (1940-2002): una autobiografía involuntaria (Las Palmas de Gran Canaria: Anroart)

  • 2004

    Desconfianza (Centro de la Cultura Popular Canaria)

  • 2003

    Romance de la paz condenada; El pescador (Gobierno de Canarias)

  • 2003

    Mis islas y los días (Centro de la Cultura Popular Canaria)

  • 2002

    Palabra y signo (Academia Canaria de la Lengua)

  • 1997

    Obra escogida (Centro de la Cultura Popular Canaria)

  • 1996

    Cuentos sin geografía y otras narraciones (Ediciones del Museo Canario)

Más allá de la biografía

Impresor

Aunque parecía que su futuro estaría ligado a la docencia, decidió retornar a Gran Canaria para dedicarse a la tarea de impresor. Su amigo Sebastián de la Nuez le cedió una habitación trasera de su farmacia en la calle Malteses, donde no solo se imprimirían las etiquetas multicolores que las empresas exportadoras de tomates adherían a sus guacales, sino que pronto se convirtió en una tertulia frecuentada por muchos nombres de la cultura insular: los poetas Agustín y José María Millares; los pintores Antonio Padrón, Miró Mainou y Felo Monzón; el ensayista Ventura Doreste; el escultor Santiago Santana… De allí salieron, sin pie de imprenta, octavillas de carácter político en unos años de rígida censura, produciéndose algunas visitas de la policía al taller, conocedora de la ideología de muchos de los artistas que frecuentaban la rebotica.

Ajedrecista

Comenzó a jugar al ajedrez desde su niñez. El ajedrez fue una afición que le acompañaría siempre. En Cartilla de ajedrez: quince lecciones elementales (1970), publicación promocionada posteriormente por la Caja Insular de Ahorros, enseñó a los escolares la historia y las reglas de este intelectual deporte, comentando las grandes jugadas. Dirigió las revistas Ajedrez canario y después Ajedrez 6000.

Político

A pesar de que la policía secreta inspeccionó varias veces la Imprenta de Lezcano por sospechar que allí se imprimían octavillas antifranquistas y por las ideas políticas de muchos de los artistas que se reunían en la rebotica, lo cierto es que Pedro Lezcano no militaba en ningún partido. No obstante, a raíz del fracasado golpe de estado del 23 de febrero de 1981, fue cambiando de parecer, al entender que era una responsabilidad de los demócratas participar y luchar por los derechos cívicos. Fue consejero de Educación en el Cabildo de Gran Canaria (Unión del Pueblo Canario). Posteriormente, de 1987 a 1991, ocupó el cargo de diputado en el Parlamento de Canarias, presidiendo la comisión de Educación. De nuevo volvió al Cabildo, del que fue presidente durante una legislatura. Al finalizar esta fue consejero de Medio Ambiente durante otros cuatro años. Su actividad como político se desarrolló siempre en los campos de la educación y de la naturaleza.

Micólogo

Con motivo de la memoria de licenciatura de una de sus hijas comenzó a adquirir libros sobre micología en alemán y francés, para traducirlos, convirtiéndose en un experto en setas. Solía salir de excursión al centro de la isla después de la lluvia y recogía gran variedad de hongos. Participó en diversos congresos gastronómicos, sostuvo correspondencia con micólogos y escribió artículos sobre el tema, como Las setas en Gran Canaria (El puntal, 1981).

Dramaturgo

Conocido preferentemente como poeta, fue siempre un hombre de teatro. Cuando estudiaba filosofía en Madrid ganó el premio nacional convocado por el Ateneo de Madrid por su drama Desconfianza (1945). En 1956 fundó el Teatro Insular de Cámara, en unión de su hermano Ricardo y un amplio número de amigos. En sus doce años de existencia fue una luz en el desierto cultural que era Canarias en aquellos años, en los que Pedro fue actor, director y dramaturgo, con su característico entusiasmo.

Narrador

La contribución del autor al campo de la narración está representada por su cuento El pescador (1964), que también ilustró con grabados sobre cinc. Se trata de una breve historia sobre el retorno de un pescador a su pequeño pueblo, después de haberlo abandonado huyendo del hambre y haber desempeñado diversos oficios en la gran ciudad. Más amplia es su muestra narrativa Cuentos sin geografía (1968), libro ilustrado por Antonio Padrón, donde incluye cuentos que podríamos clasificar en tres grupos: los que desmitifican convenciones sociales, los que presentan la rebeldía del hombre frente a fuerzas superiores y los que delatan injusticias.

Poeta

Esta es su faceta más conocida. Sintéticamente, su trayectoria puede resumirse en una frase: de trovador a juglar. Es decir, de poeta intimista y amoroso al estilo de los colaboradores de la revista Garcilaso, con el inequívoco cultivo del soneto petrarquista, que utilizó en sus primeros poemas y plaquettes como Cinco poemas (1944) o Poesía (1945), pasando por la poesía desarraigada de Espadaña y el costumbrismo de Romancero canario (1946), se va decantando por temas más profundos como Muriendo dos a dos (1947) o Romance del tiempo (1950) —también ilustrado con dibujos suyos—, hasta llegar a su obra más completa, Consejo de paz (1965) y desembocar en una producción literaria donde el compromiso ético será predominante. Así lo demuestra su participación en Antología cercada (1947), que supondría la primera muestra de la poesía social española, antes de su aparición en la península. Su librito Romances (1977) debe tener la consideración de una recopilación de romances, pues solo incluyó uno inédito. Paulatinamente relega el soneto sustituyéndolo por el romance y la silva asonantada. Nunca abandona la métrica, cultivando soneto, romance y silva con preferencia. En este sentido, su utilización de la silva es magistral, como exponente de la conjunción de la lírica tradicional y la culta. Sus poemas han sido musicados por diversos compositores populares como Manuel Picón o Andrés Molina, aunque su relación más importante en este campo la estableció con Manuel González Ortega y Mestisay.

Dibujante

Desde niño mostró siempre una gran afición al dibujo. En el instituto fue condiscípulo del pintor Antonio Padrón, con el que compartió esta y otras aficiones. A lo largo de su vida efectuó presentaciones de exposiciones plásticas y escribió críticas y catálogos sobre ellas.

Premios y reconocimientos

  • Premio Nacional de Teatro del Ateneo de Madrid, 1945
  • Premio Canarias de Literatura, 1989
  • Hijo adoptivo de Gran Canaria, 1999
  • Académico honorario de la Academia Canaria de la Lengua, 2001
  • Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 2001
  • Día de las Letras Canarias, 2016

Citas

  • Playa



    Alfombrada de senos por la brisa,
    fue, como toda tierra, destinada
    a ser urna de carne desechada,
    molde eterno de todo quien la pisa.



    Dulcificada por la mano lisa
    de espuma y sal, desnaturalizada,
    ya esta tierra del mar, tibia y dorada,
    abonada de sol, florece en risa.



    Dejo el retiro gris de libro y pluma,
    trocando por alegre paganía
    este dolor abstracto que me abruma.



    ¡Hay tantos sueños a la luz del día,
    en esta tierra que amansó la espuma,
    que no ha soñado nadie todavía!


    Muriendo dos a dos, 1947
    Pedro Lezcano
  • Creo que un poeta tiene, en cuanto hombre, derecho a escribir sobre la muerte porque se va a morir, sobre el amor porque es una persona que ama y sobre la libertad porque es un ser que arrastra una cadena. Escribir y usar la poesía como un arma, si fuese necesario, son derechos inalienables.



    (...) yo creo cada vez más que la poesía no tiene que ver nada con la literatura, que está más cerca del hambre o del fusil submarino que de los ficheros de biblioteca.


    Carta de Pedro Lezcano a su hermano Ricardo, 25 de agosto de 1949
    Pedro Lezcano

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