Actualizado el 03/06/2024
Domingo Velázquez

Domingo Velázquez


Período: XX
Nacimiento: 1911 - Puerto del Rosario, Fuerteventura
Fallecimiento: 1999 - Las Palmas de Gran Canaria

Poeta y promotor cultural y teatral, se enmarca dentro de la “Generación de posguerra”. Su poesía está influenciada por los clásicos castellanos y la Generación del 27. Después de la Guerra civil se dedicó a sus propios negocios y a viajar por España y Europa. A su vuelta, como agente comercial, vivió en Santa Cruz de Tenerife y en Las Palmas de Gran Canaria, hasta que se instaló en Gáldar (Gran Canaria). Fundó la compañía teatral Taro y fue impulsor del Teatro de Arte de Las Palmas, de la revista de poesía Fablas y de la editorial Fablas Ediciones. Sus poemas aparecen en revistas (Fablas, Gánigo, Peña Labra), periódicos (La Tarde, El Correo de Fuerteventura o Diario de Las Palmas) y suplementos. Sus versos tardaron en ser conocidos. La publicación de su primer poemario, casi tres décadas después de escribirlo, fue todo un acontecimiento cultural. Su poesía es introspectiva y sentimental en sus primeros poemas, mientras que sus versos más maduros adquieren una acercamiento más social y comprometido.

Cronobiografía

Obras

  • 2006

    Poesía canaria viva (grabación sonora) (Gofio Records)

  • 2004

    Poema soñado (grabación sonora que incluye Muchacha sola) (SOCAEM)

  • 2002

    Quince poemas (Cabildo de Fuerteventura)

  • 2000

    Pregones 1989-1999 (Cabildo de Fuerteventura)

  • 1997

    Homenaje al poeta Domingo Velázquez (Cabildo de Fuerteventura)

  • 1996

    Isla llana (Cabildo de Fuerteventura)

  • 1996

    Domingo Velázquez: errante, caminos, palabras, de Marcos Hormiga Santana (Cabildo de Gran Canaria)

  • 1990

    Palabras para volver: 1940-80 (Cabildo de Fuerteventura)

  • 1982

    Los caminos: 1940-50 (Cabildo de Fuerteventura)

Más allá de la biografía

Unamuno y el poeta

De pequeño, con trece años, su padre lo llevó a conocer a Miguel de Unamuno, que se encontraba desterrado en Fuerteventura en 1924 y que se hospedaba en un establecimiento propiedad de unos parientes de Velázquez. Estas tertulias literarias fueron su primer contacto con la literatura y despertaron su vocación.

(Prólogo de Jorge Rodríguez Padrón en Los caminos; Poemas del sueño errante, 2004)

Premios y reconocimientos

  • Premio de Poesía Tomás Morales, 1964
  • Hijo Predilecto de Fuerteventura, 1996

Citas

  • Si el poema no es una paloma,
    si no es el poema una manzana,
    una luz, un abrazo, un adiós
    o un grito de esperanza;
    entonces -viento airado-,
    el poema es un arma
    arrojadiza,
    lanzada:
    ¡un dardo, una piedra, una palabra!.


    “El poema”, Palabras para volver, 1990
    Domingo Velázquez
  • La sala de fiestas “El Tabobo” estaba lista para su inauguración. Los carpinteros, los electricistas y los decoradores habían trabajado de lo lindo durante las últimas semanas y don Antonio pudo, por fin, anunciar el acontecimiento.



    Este don Antonio -hombre de tierra adentro- no era otro que aquel Antonio que años ha, dado el singo negativo que iba tomando su pequeño cultivo de papas y cebollas, previsor y zorrocloco, vendió su vivienda y sus tres celemines de tierra y se dejó caer por la capital de la isla. Una vez allí, sus primeros pasos fueron encaminados -como mandan los cánones- a efectuar la obligada visita a don José, el abogado, y obsequiar a la esposa de éste con el mejor gallo de su malparado corral: el de la atiplada voz, el colibajo, el capirro; pero también el mismo que pesaba tres kilos cuando todavía era un pollanco. Luego adquirió una casita terrera en el singular barrio de La Puntilla. Y en este socorrido sector porteño instaló su tienda de “todo un poco” en la que no faltó nunca tollos y pejines bien aderezados, aceitunas, queso majorero y -¡cómo no!- su media cuarterola de ron cubano.


    “Machote”, Isla llana, 1996
    Domingo Velázquez
  • Soñando mi sueño
    me iré con el alba.
    Habrá un perro ladrando en la esquina
    y una noche rodando mi casa,
    y una nave que aguarda en la orilla,
    con las velas henchidas y blancas;
    una voz que se quiebra en mis labios
    y en mis ojos, herida, una lágrima.
    Soñando mi sueño
    me iré con el alba...


    “El último viaje”, Poemas del sueño errante, 1963
    Domingo Velázquez