Actualizado el 07/06/2024
Chona Madera

Chona Madera


Período: XX
Nacimiento: 1894 - Las Palmas de Gran Canaria
Fallecimiento: 1980 - Las Palmas de Gran Canaria

Ascensión Madera Pérez, conocida como Chona Madera, comienza su andadura literaria publicando sus poemas en prensa y revistas locales, como Mujeres en la isla, nacionales, como Poesía hispánica, e internacionales, como Alaluz, editada en California por la poeta canaria Ana María Fagundo. Publica su primer poemario a edad tardía, El volcado silencio, en 1944, por lo que pertenece a la conocida como “poesía de la posguerra”, de la que es un referente femenino en las islas. En sus versos se alejó del rol de género dominante en su generación. En 1967 fue galardonada con el premio de poesía Tomás Morales por su obra Los contados instantes. Ha sido incluida en numerosas antologías, entre ellas, The feminist encyclopedia of Spanish literature, publicada por A-M. Greenwood Press, en 2002.

Cronobiografía

Obras

  • 2024

    Antología de Chona Madera (Academia Canaria de la Lengua)

  • 2019

    20 escritoras canarias del siglo XX: de la invisibilidad social al reconocimiento (Madrid: Ediciones La Palma)

  • 2009

    Cien de Canarias: una lectura de la poesía insular entre 1950 y 2000 (Tegueste: Asociación Cultural Cabrera y Galdós)

  • 2008

    Diccionario de escritoras canarias del siglo XX, de Blanca Hernández Quintana (Santa Cruz de Tenerife: Idea)

  • 2004

    Perfiles de mujer (Santa Cruz de Tenerife: Idea)

  • 2003

    Antología poética (Santa Cruz de Tenerife: Idea)

  • 2003

    Lunas de la voz ausente: antología de escritoras canarias de la primera mitad del siglo XX (Tegueste: Baile del sol)

  • 2003

    Isla mujeres: poesía femenina desde Canarias: un poema (Santa Cruz de Tenerife: Instituto Canario de la Mujer)

  • 1998

    Poetisas españolas: de 1939 a 1975, de Luzmaría Jiménez Faro (Madrid: Torremozas)

Más allá de la biografía

La muerte

Muy apegada a su familia, la escritora sufrió tres grandes pérdidas. Mueren su madre y dos hermanas. La tragedia también marcó su vida amorosa, al perder al que fuera su pareja durante la guerra civil española. Este pesar se refleja en su poesía, en la que la muerte tiene un peso significativo. En ocasiones trata de ella con bastante crudeza y realismo, como si la familiaridad que llegó a sentir con ese tema la llevara a nombrar sin tapujos las duras sensaciones que se experimentan en esos momentos.

Maternidad frustrada

Otro hecho que, sin duda, marcó de forma drástica la vida de nuestra autora, fue su imposibilidad de tener hijos. Ese vacío que sentía se plasma en composiciones como «Estas manos»:

Estas manos que nunca / taparon a un hijo, / ni lavaron nunca / sus carnes rosadas, / se duelen de haber nacido / para nada. (El volcado silencio)

Una poesía elegíaca

Tal vez sea la tristeza una compañera de viaje de Chona Madera porque ella misma era consciente de que percibía el mundo con matices de dolor y melancolía:

¡Mi alma, / el manantial sabe / de la tristeza! (El volcado silencio)

La figura de Dios

Tal y como señala Yara García Cordero, su obra (...) busca una salida a su angustia existencial y la encuentra en la figura de Dios, de ahí que la religiosidad sea un elemento que tiene un peso notorio en toda su obra. Chona Madera impregna muchos de sus poemas de contenidos religiosos que nos recuerdan a la literatura hecha por su inmediata antecesora, Ignacia de Lara, y que refleja claramente la concepción católica de la época. Con relación a este tema, Blanca Hernández Quintana apunta que «[…] se trata, más bien, de un diálogo que mantiene con Dios y que le da la seguridad y el refugio que no encuentra en las cosas terrenales».

Premios y reconocimientos

  • Premio de poesía Tomás Morales, 1966

Citas

  • Oh las tranquilas calles: las calles de Vegueta,
    por las que mi niñez anduvo jubilosa.
    Oh mirada, que a un tiempo infantil me devuelves,
    donde solo lo hermoso conocía, de las cosas.
    Tal eran en ti, siguen las casas señoriales.
    Tal sigues, como cuando a saltos, te recorría.
    Yo era una niña alegre, de charla rumorosa.
    Ninguna me ganaba a cuentos y fantasía.


    Continuada señal, 1970
    Chona Madera
  • Cual un niño perdido, memoria, a ti me entrego.
    […]
    No todo se ha perdido, que voy contigo ahora
    y oigo las mismas voces de los tiempos felices;
    de las sombras se alza la casa en que he soñado,
    que por ti todo vuelve […]
    todo vuelve a endulzarme las nuevas cicatrices.


    Las estancias vacías, 1961
    Chona Madera

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